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Tipos de café y sus diferencias: guía práctica para elegir el indicado

Tipos de café

Cuando pensamos en café, a veces solo nos fijamos si es fuerte o suave, con leche o solo. Pero la verdad es que detrás de cada taza hay un universo entero de variedades, procesos y formas de preparación que cambian por completo el sabor y la experiencia que disfrutamos. En esta guía te vamos a contar sobre los principales tipos de café, sus diferencias y cómo elegir el café de especialidad que mejor se lleva con tu paladar.

Las distintas variedades de café

El viaje arranca siempre en la planta. Aunque hay un montón de especies, cuatro son las más conocidas y usadas en todo el mundo: arábica, robusta, libérica y excelsa. Cada una tiene lo suyo en cuanto a sabor, aroma y resistencia.

Café arábica: el rey de la delicadeza

El arábica es el más famoso de todos. Su perfil es suave, delicado y con una acidez buenísima, lo que lo hace perfecto para los cafés de especialidad. Suelen tener aromas florales o frutales, con toques de chocolate y nueces.

Tiene menos cafeína que otras variedades, como la mitad que el robusta. Por eso es más liviano y lo podés disfrutar en varias tazas al día sin que te suba la presión. Se cultiva en zonas altas, arriba de los 800 metros. Necesita climas frescos y cuidados especiales, lo que explica por qué es más caro y tan valorado.

Café robusta: la audacia en cada sorbo

El robusta, en cambio, es más fuerte, amargo e intenso, con notas terrosas y a veces un poco ásperas. Tiene más cuerpo y un retrogusto que se queda en la boca.

Como su nombre lo dice, es una planta mucho más “robusta” que la arábica. Puede crecer en altitudes más bajas y aguanta mejor el calor y las plagas, lo que lo hace más fácil de cultivar. Gracias a su alto contenido de cafeína y su cuerpo potente, se usa mucho en las mezclas para darles fuerza y esa cremosidad que tanto gusta en los espressos comerciales.

Café libérica: un tesoro exótico

La libérica (con L, sí) tiene un sabor muy particular, con notas afrutadas, florales y hasta un toque ahumado. Su gusto puede resultar exótico y distinto para los que están acostumbrados al arábica o el robusta.

Se produce más que nada en África Occidental y en algunos países del sudeste asiático. No se cultiva tanto como las otras variedades. No es muy popular a nivel mundial, así que no se consigue tan fácil. Es un café de nicho, que valoran los que siempre están buscando probar cosas nuevas.

Café excelsa: el toque singular

El excelsa es una mezcla de arábica y libérica. Tiene notas afrutadas, un poco de acidez y un retrogusto que dura, lo que lo hace muy interesante para catas.

Se cultiva principalmente en el sudeste asiático y necesita condiciones parecidas al arábica, pero se adapta mejor a diferentes climas. Se usa en pequeñas proporciones dentro de mezclas para agregar complejidad y matices poco comunes.

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¿Cómo distinguir los tipos de café?

A la hora de diferenciar los cafés, no solo influye la especie de la planta. También importa el origen, el tueste, la preparación y el nivel de cafeína. Mirá cómo cambia cada aspecto:

  • Según el origen de la planta: cada especie es un mundo. El arábica es delicado, el robusta intenso, el libérica exótico y el excelsa complejo. En Europa y América se prefiere el arábica por su suavidad, mientras que en Asia y África el robusta es más común por su potencia y precio.
  • Según el tueste: un tueste claro resalta la acidez y los aromas frutales. El medio logra un buen equilibrio entre dulzor y cuerpo, y el oscuro potencia el amargor y es ideal para el espresso. Los tuestes claros van de diez para métodos filtrados como V60 o Chemex, mientras que los oscuros rinden mejor en cafeteras de espresso.
  • Según la preparación: el mismo café de grano puede dar resultados totalmente diferentes según cómo lo prepares. La cantidad de café, agua y leche y la técnica lo cambian todo. Un espresso es concentrado, un latte cremoso y un americano es más liviano y se toma más fácil. 
  • Según el contenido de cafeína: si buscás un “golpe” de energía, el robusta o las mezclas con mucha cafeína son lo tuyo. Si preferís disfrutar de varias tazas sin pasarte de rosca, el arábica es la mejor opción. El robusta casi duplica la cafeína del arábica, mientras que la libérica y el excelsa están en el medio.

Del grano a la taza: el arte de la preparación

Más allá del grano y la técnica, el café tiene todo un abanico de preparaciones clásicas que todos conocemos.

  • Espresso o café solo: se hace pasando agua caliente a presión por café molido, idealmente con un molino de espresso. Es la base de un montón de otras bebidas. Su sabor es potente y su textura densa, perfecto para los que les gusta la esencia pura del café.
  • Ristretto: se obtiene con menos agua, lo que genera un café aún más intenso. Es más fuerte y aromático, con menor amargor que el espresso tradicional. Es como un espresso con agua caliente añadida. 
  • Americano: se le agrega agua caliente después de la extracción, entregando una bebida más larga. Es más suave y liviano, ideal para los que quieren tomar más cantidad sin tanta potencia.
  • Lungo: esta preparación se logra usando más agua durante la extracción, obteniendo un café de mayor tamaño. Su sabor es más suave y menos intenso que el de un espresso tradicional, pero más intenso que un americano.
  • Cortado o macchiato: un espresso con apenas un toquecito de leche. Le agrega un poco de suavidad sin perder el carácter del café.
  • Café con leche: suele ser mitad y mitad, ideal para el desayuno o para los que prefieren sabores más tranquilos.
  • Latte: un espresso con mucha leche vaporizada y una fina capa de espuma. Suave y sedoso, es uno de los favoritos en las cafeterías.
  • Bombón: se sirve en capas: café arriba y leche condensada abajo. Es súper dulce y tiene una presentación bien vistosa.
  • Capuchino: tres capas bien equilibradas: espresso, leche y espuma. Uno de los más clásicos y balanceados. Se le puede poner un toque de cacao en polvo para darle más sabor.
  • Mocca: café con leche y chocolate. Combina espresso, leche vaporizada y sirope de chocolate. Ideal para los que aman lo dulce.
  • Carajillo: espresso con licor. Se mezcla el café fuerte con un toque de whisky o ron. Aporta calidez y personalidad, muy popular para después de comer.

En definitiva, el universo del café es tan amplio como fascinante. Conocer las variedades, sus diferencias y las formas de preparación no solo te ayuda a elegir mejor tu próxima taza, sino también a disfrutarla de otra manera: con más conciencia y placer. Además, según el tipo de café y la intensidad que más te guste, puede ayudarte a escoger una cafetera para casa que se adapte a tus gustos.

Ya sea que te tiente la suavidad del arábica, la fuerza del robusta o las notas exóticas de la libérica y la excelsa, lo importante es animarse a probar, descubrir y encontrar ese café que se convierta en tu ritual de cada día. Porque al final, más que una bebida, el café es una experiencia que se disfruta sorbo a sorbo.

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Escrito por

Lucía Cánepa

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